viernes, 5 de diciembre de 2014

Si 20 años no es nada, un mes es aproximadamente 0,4% de nada


Sabía que hace mucho tiempo no actualizaba el Blog. No pensaba que tanto. Ya va un mes, quizás la mayor cantidad de tiempo que he dejado pasar y hay una razón muy buena para ello. Volví a Santiago.

Volví a un trabajo regular, a un departamento cómodo, a ir al super periódicamente y ver series en el notebook -gracias a un buen Wifi-. Es otra comuna quizás, pero tiene el alma de esa vida que había dejado atrás. 

Poco a poco me estaba desvaneciendo. Con lo bueno y lo malo de eso.

Pero ya no más, lo siento. Tu hora pasó. Hoy renuncié al restaurant y la próxima será mi última semana. Me empuje no más. Buscaré otra cosa y si no sale, tomaré rumbo al sur. Lo cierto es que ahora me preocupa ahorrar lo más que pueda, ya van 8 meses y las cuentas no son muy positivas en la plata, pero si en la experiencia, así que no me quejo. 

Y si bien este último tiempo no ha sido una aventura salvaje, a tenido algo de aventura urbana. Hoy por primera vez le ayudé a un turista, que me pregunto como llegar a un lado. Y así voy notando que ya tengo algo de Wellington, algo que me llevaré a donde vaya.

Por otro lado la Caro se viene en Marzo, esta ahorrando pa eso de hecho, y de ahí veremos como nos sale acá la cosa. Estaremos unos meses y de ahí a intentar en Australia. Así que necesito toda la plata que pueda juntar, pa seguir el viaje y pa la vida. 

A veces creo que esa es una de las grandes diferencias con otros mochileros que me he topado por acá, es distinto todo cuando ésta es tu vida y no solo un paréntesis. Cuando no hay casa a la que volver, no hay trabajo que te espere ni estudios que seguir. Lo que hago es lo que soy. Y así es más fácil acordarse que el futuro es hoy.

Y pensando en eso, tengo pendiente el escribir algo para desmitificar Nueva Zelanda y como lo están vendiendo en algunos medios (según lo que he visto), es una experiencia totalmente recomendable y que vale la pena por muchas cosas, pero no es para hacerse rico. Salvo contadas excepciones, como en todo. Pero bueno, ya veré eso después. 

Con el Simon tuvimos después del último martes de cine una conversación re buena al respecto. No me acuerdo de mucho porque nunca he tenido buena memoria -y por algo escribo este blog-, pero creo que ambos estábamos de acuerdo en que Nueva Zelanda era un buen primer paso para seguir viajando, pero no era espectacular para vivir, o para modificar tu vida con oportunidades "económicas". Igual como en todo, lo principal es tratar de tener claro que es lo que uno quiere, para adecuar el camino y adecuarse en el camino según eso. Y ciertamente es lo más difícil también. 

Yo sé que quiero seguir viajando, y no temer al mañana.

Entre otras cosas, en este tiempo, pasó mi cumple. Lo celebré acá en el departamento con unos amigos, el mismo Simon, el Katsumi y el Billy, además de Sophie y Adrian, también estuvo un poco Tom, pero estaba cansado porque trabajó ese día, y Mati trabajó en la noche. Fue una buena celebración, ya la recuerdo con cariño. Adrian y Sophie le pusieron el toque familiar y me regalaron un muffin de chocolate con una velita y un libro para hacer origamis. El Billy se rajó con un Vodka y yo tenía unas cervezas y cosas pa picar, nos pusimos a ver videos en youtube y poner cosas raras, por lo que terminamos haciendo Karaoke en japones con Katsumi y Sophie, de hecho, el Katsumi estaba un poco sorprendido de ver a un chileno y una francesa cantando tan bien en japones, cof, cof, cof.. hasta nos grabo (eh, si.. es como cliché, pero bueno). Ah!, y el Billy nos mostró cantos tradicionales de Mongolia, fue genial!, el es de la capital, Ulan Bator, pero es un enamorado del desierto de Gobi. Si tengo cuea y puedo ir para allá, nos llevará dónde los nómades. Sería genial.


Ah, y el martes siguiente fuimos a un Karaoke de verdad con Mati, Tom, Sina, Simon, Katsumi, Max que es un amigo de Sina que es re simpático, y Grace, otra amiga de Sina. Los cabros querían hacer algo como no pudieron estar el sábado y como cachan que soy malito pal canturreo fuimos allá. Aunque no fue una de mis mejores actuaciones (cuek) el loco de la animación dijo que muchos habían pedido esa canción pero nunca nadie había cantado Under The Bridge como yo. No sé si pa bien o pa mal, pero de que fui único, lo fui... Eso de ser ezpezial.

Y eso, he ido al cine harto con el Simon, todos los martes de hecho, por lo que ya es una tradición a estas alturas. Me he juntado harto con Adrian y Sophie también, de hecho el otro día conectamos los notebooks con Adrian y jugamos Age of Empires Mythology, que me lo prestó y evidentemente lo tengo que jugar en francés, pero bueno, ya le he ido cachando la mano. Y lo más importante es que, pese a todas las cosas ñoñas que he hecho en mi vida, nunca había jugado al mismo tiempo con alguien, así conectado con un cable. Estrellita nerd para mi.

Sobre la pega, bueno, ya estaba cansado del restaurant. El ambiente no ha estado muy bueno ahora último, el dueño/chef es de esos tipos que nunca dice -de verdad nunca- nada positivo, por el contrario, siempre le encuentra algo malo a lo que haces, y como al chef en jefe le dio un ataque cardíaco (de lo que me enteré hace una semanas, pero lleva ausente como un mes y algo, bien ahí la comunicación interna), está él casi siempre en la cocina. Es una presencia de estrés constante, en un ambiente de por sí estresante como un restaurant grande, y por lo mismo creo que he visto tanta rotación de gente. Pero bueno. Ya fue. Presenté dignamente la renuncia y si bien había repasado en mi mente unas cuantas cosas para decirle, esperé a un momento en el que estuviera tranquilo (yo), y así fui, sereno, y le dije que era mi última semana y punto. Todo bien. Mejor irse por la puerta ancha.

Además que es cosa de uno hacerse problemas por leseras, o citando a la May, hay que saber distinguir los problemas de las weas. Y es que si respiro profundo se van. Que la tetera que se quebró y me va a cobrar, que su actitud, que las horas, que cuanta cosa se da vueltas por la cabeza y como un motor va encendiendo la rabia. Pero no vale la pena. Si voy a luchar por alguna injusticia, que sea una por la que valga la pena luchar. La energía escasea en estos días indiferentes, y hay que saberla usar.

Bueno, también estoy practicando más con la guitarra pa que cuando venga la Caro nos pongamos a tocar por ahí. Se me hace que será más fácil en Australia. Ya tenemos unas cancioncitas, que si nos salen bien, pos pa seguir el camino nos servirán. Y no digo más por que me da vergüenza. 

(Si, a veces tengo).


Mi cámara lleva un buen tiempo mala y arreglarla -como cualquier cosa acá- es salado, aunque arreglé los lentes, esa es una gran novedad, y una inversión que tenía que hacer. Por fin veo todo en HD!, jajaja, bueno, como iba diciendo, no tengo muchas fotos decentes por eso, pero algunas rescaté del celular durante estos días.

Acá dejo algo entonces, y si me acuerdo de alguna cosa más de este noviembre que me salté, pues lo escribiré más adelante. 

Fotos

Paseando por Wellington(Congreso y otros lados):







Fotos en el depa:






Por ahí y por allá:






Fuegos artificiales del 5 de Noviembre:





Vista desde la casa de Sophie y Adrian:
















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